Murueta kalea, 4 - 48220, Abadiño (Bizkaia) - Nº Establecimiento: KBI-00066

Historia

El Caserío Murueta, o “Murueta Baserria” en euskara, fue construido durante la primera mitad del siglo XVIII, y aunque hoy en día sea conocido como un caserío, y a pesar de su apariencia, es en realidad, un híbrido de caserío tradicional de tipo durangués y un palacio barroco. Estaba vinculado a la admnistración de una ferrería y de otras casas menores en manos de labradores arrendatarios.

La expansión urbana contemporánea ha acabado por unificar Durango con el barrio de Matiena, perteneciente a Abadiano, ocultando la imagen original de la vega del río Ibaizabal que antaño fue un ameno paraje de campos, huertas y pequeñas instalaciones artesanales movidas con la fuera del agua.

Los caseríos tradicionales nunca fueron demasiado abundantes en este entorno. En parte preferían las medias laderas como espacio más adecuado para desarrollar una economía mixta agropecuaria, pero lo cierto es que tampoco tuvieron nunca oportunidades de acceder a las ricas tierras bajas, que estaban dominadas por la pequeña aristocracia local.

La casa Oteiza Murueta, gozaba por tanto, de un emplazamiento privilegiado en un terreo llano de la ribera, al borde del camino y con buenas tierras en su entorno. La construcción se ejecutó con muros de mampostería, con presencia de abundantes cantos rodados, pero reservando un protagonismo especial a las piezas de sillería arenisca labradas y molduradas para resaltar los vanos y esquinazos del edifico.

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En la fachada principal los materiales se jerarquizan en altura, por peso y prestigio: mientras en la entrada y las estancias de la planta noble domina la presencia del sillar, en el bajocubiera el cierre es de entramado de madera cuajado de ladrillo visto, formando una cuadrícula regular que cruzan dos pares de largos tornapuntas.

El frontis está compuesto al modo barroco, realzando el valor simbólico del eje central, en el que se acumulan los elementos de mayor potencia visual.

En la planta baja se abre un amplio soportal de dos arcos carpaneles que voltean sobre un pilar central, flanqueado por dos amplias ventanas adinteladas con guarnición de placas lisas quebradas en orejetas angulares.

En la planta principal, hay un balconcillo central a ras de fachada en el centro, al servicio del salón familiar, lo mismo que las dos ventanas que lo flanquean, y sobre él, encastrado en el entramado superior, un grandioso e imponente escudo de armas.

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